ALMA MÍA
Quise ser los ojos de tu alma
que infinita veían la llanura
y cernían mi cielo navegante
y te amé más allá
de toda esta locura, más
allá de todo el continente
en noches moribundas y
selvas bravías, colinas y
montañas y horizonte ignaro
*
Ese hombre que no es nadie
ese hombre que no es nada
ante el espacio absurdo,
su ilimitada libertad...
un hombre escondido
escudriñando en sus harapos
de amor de sangre india
y corazón extranjero...
¡Oh, padres míos
del silencio!
Daro Esquivel


anonimo dijo
Muy buen poema! reflejan hermosos sentimientos.
25 Octubre 2009 | 02:02 AM