Ya se ha dicho todo o casi todo, o eso parece
Y seguimos buscando el nombre de lo que sucede y nos pasa y si no,
deberíamos hacerlo;
y aunque no debiéramos, lo hacemos al fin de cuentas
y arrojamos a Hume y a su falacia al infierno;
pisamos a Wittgenstein y a su mundo completamente lógico;
volvemos balbuceando como borrachos después de una larga noche
inútil
Tambaleantes, inseguros
subimos por las calles hasta nuestras casas
y aún allí seguimos buscando:
adentro, en los rincones,
en los lugares más oscuros,
exhaustos, casi locos, medio muertos.
Aunque se ha dicho todo, o eso pareciera,
nos convencemos de que a eso hay que pensarlo bien.
y por más que no podamos, lo intentamos con fuerzas inventadas
desde adentro hacia fuera,
desesperados o enfermos o en el delirio
o entre arrebatos sospechosos de una extraña lucidez
y nos sujetamos a nuestras camas;
a veces metemos eso en el cajón;
y aunque no debiéramos, lo abrimos un poquito en algunas madrugadas,
lo dejamos salir, lo llamamos de distintas maneras y
si ya no hay nombres
de todos modos, a pesar de los lógicos
y de sus falacias
estamos en un camino sin retorno, o eso parece,
¿no?
Daro Esquivel


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados