Cuando caiga

Déjame ser tu hombre de traje y corbata
y pies en la tierra con neumáticos de doble tracción
Déjame abalanzarme más allá de todos los escrúpulos
corriendo como un galgo que juega la vida de muchos en ello
Y deja a tus pies desnudos de ángel agobiar en mis ojos la caída
Sacúdeme día a día el polvo de la vida al salir
Come mis ensaladas y traga la saliva contaminada;
restos y restos y restos sólo puedo ver en todo lo que quiero
y a medida que los dejo atrás ya no me importan en lo absoluto
Pero algo si: no olvides dejar caer tus pies a la mar de mis ojos.
Daro Esquivel

