Poema 5.II

La amante de la diosa de oro
esculpía con más y más fuerza
¡Hasta las horas se regocijaban en llegar!
Ella trabajaba con ímpetu divino
que en vicio retomaba día a día;
Y su arte servía a los esbeltos soldados
¡Ah, de las horas que llegaban!
atacadas por firmes muchachos,
Decían: "¡aquí están los héroes!
Estamos preparadas para la muerte";
Entonces la amante de la diosa de oro
retomaba su trabajo, nunca suficiente...
Daro Esquivel

