La musicalidad del derecho
Una vez un colega con muchos años de ejercicio profesional me comentó cómo había resuelto un intríngulis procesal que parecía insalvable.
Confieso que no recuerdo de qué se trataba el asunto, más siempre tendré presente la intrigante respuesta del colega. Tratando de reproducir del modo más literal posible esta respuesta, tengo que advertir previamente que yo era de aquellos abogados adscriptos a esa suerte de creencia secular en la infalibilidad del criterio dogmático (fundado en la operación de adecuación del caso a la premisa general normativa -denominado corrientemente "subsunción"-)que campea en la atmósfera abogadil y tribunalicia y que no es tanto un defecto profesional como una anteojera iluminista.
Pues este colega me decía que "ojeando" el expediente una y otra vez en la búsqueda de la solución a un problema jurídico-adjetivo suscitado en el mismo, empezó a percibir que "algo no sonaba bien", que "existía una nota que desentonaba", y un conjunto de apreciaciones que más se compadecían con lo músical que con lo jurídico.
Por supuesto, luego vino la explicación -estrictamente técnico-procesal- que no viene al caso comentar aquí, ya que lo que interesa destacar en este artículo no es "cómo se llega a la solución" (tema puramente metodológico) sino cuál es la actitud óptima con arreglo a la cual el operador jurídico puede hacer inteligible con eficacia la relación entre las reglas y los asuntos que se plantean en el fondo o en la forma de los litigios.
Frente a una cuestión concreta de cierta complejidad, el operador jurídico (ya se trate del abogado de parte o del magistrado) -siempre provisto del instrumental adecuado-, debe aguzar el oído y preguntarse ¿cómo suena esto o aquello?
La importancia de lo musical ya fue puesta en el tapete en un artículo sumamente interesante, aunque referido exclusivamente a la tarea interpretativa de los jueces, donde se colacionan interpretación musical y jurídica tomando como ejemplo la Heróica de Beethoven. El mismo puede encontrarse en saber leyes no es saber derecho, excelente blog sobre derecho constitucional.


ana dijo
Yo conozco a más de un juez que parece estar sordo... y carentes del talento de Beethoven
22 Septiembre 2006 | 06:37 PM