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22 Septiembre 2006

La filosofía helenística (III)

Como dijéramos en el artículo anterior, la decadencia de las póleis trae consigo la pérdida de los fundamentos sobre los cuales descansaba el sentido vital del hombre clásico en tanto parte del orden social. Las nuevas unidades de dominación –el imperio, las monarquías- conducen a la revisión de estos fundamentos en dirección a una consideración universal de lo humano.
En el artículo anterior, también habíamos esbozado el sesgo sensualista y hedonista de alguna de estas reformulaciones del pensamiento, que provienen de las concepciones cínicas y cirenaicas acerca de la condición humana. Si ello importa un déficit o una deserción teórica en orden a las grandes contribuciones de Sócrates, Platón y Aristóteles, no es un asunto que habremos de considerar aquí. Más bien, parece oportuno dejar esta cuestión para más adelante, luego de haber desarrollado con cierto detenimiento las doctrinas estoica y epicúrea.
La escuela estoica fue fundada por Zenón de Citio (336-264 a. C.) y desanda su camino a través de sus representantes más conspicuos, Cleantes y Crisipo. Los estoicos fundan su posición en el principio según el cual el hombre debe vivir según la naturaleza (es decir, conforme a la razón) y a tenor de este principio trataron de encontrar un concepto de ley que integrase al individuo ya no en relación con un orden socio-político determinado sino en tanto integrante de la cosmópolis. Hay que tener presente, en este sentido, que la concepción estoica del derecho natural se funda en una ley cósmica de universal y eterna vigencia (el lógos divino) –que informa la tradición del derecho natural posterior en la línea que va desde Cicerón a San Agustín-.
La influencia del estoicismo en los centros cultos de Alejandría, va a dar lugar al surgimiento de la filosofía judía, que asocia el lógos universal de los estoicos con la idea de una ley o mandato irrecusable proveniente de Dios. Filón de Alejandría (25 a. C-55) es el principal exponente de este movimiento y uno de los grandes representantes de la filosofía judía.
La escuela epicúrea, fundada por Epícuro de Samos (341-270 a. C.), por su parte, enfrenta la concepción aristotélica conforme la cual el hombre es zoon politikón. El orden socio-político sólo existe en la medida en que constituye una convención circunstancial con el fin de evitar la violencia. Por ello, la ley no es más que una convención utilitaria cuyas reglas se afirman en la necesidad de sostener los fines pacíficos de la vida social.
Para los epicúreos la felicidad depende de una determinación refinada del comportamiento basada en el disfrute de los placeres de la mente, la amistad de gente noble e inteligente, la paz, el goce estético y la satisfacción proveniente de la buena conducta. El desideratum de esta concepción vital es la ataraxia (o imperturbabilidad del ánimo) con arreglo a la cual la tranquilidad del alma y la ausencia de inquietud constituyen las condiciones para alcanzar la felicidad.
En el artículo que sigue, resumiremos las orientaciones tributarias del estoicismo en el marco de la República y del Imperio Romano.

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Sobre mí

Mi nombre es Daro Esquivel. Me dedico al ejercicio de la abogacía en Corrientes, Argentina. No sólo ejerzo la profesión, sino que además soy profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste (Jefe de Trabajos prácticos de la Cátedra de Filosofía del Derecho del Dr. Meabe). Concebí este blog como un espacio de debate sobre Derecho, pero también sobre música, cine y otros intereses. Sean bienvenidos. Creative Commons License
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