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Categoría: Sociedad

13 Marzo 2007

Inundados

No hace falta ser un verdadero experto, sociólogo -o algo por el estilo-, para predecir lo que puede pasar cuando a la estulticia y la inacción se suman la falta de compromiso unida a la impermeable voluntad de inmovilismo en la cual reina la voluptuosa pereza de mis conciudadanos. Y en este punto, voy a cambiar de persona, para entrar al ritmo del “nosotros”, de la tercera del plural.

Conciudadanos es una concesión a la forma. Pues es posible que siempre reconsidere desafiliarme de las filas de los defensores de la “república aparte”, contra la cual a menudo despotrico, la mayoría de las veces, pulsionalmente. Pero sin dudas no viene en defensa de esta delirante última ocurrencia el hecho de que toda mi vida haya vivido en esta particular sociedad -amante de monarcas y señores- y todavía no haya querido irme.

Los defensores de la “república aparte” son -en realidad-, todos los que vivimos aquí. La defendemos, la amamos como la madre dispensadora de un incestuoso y cálido amor primigenio a cambio de cuya pérdida de idealidad nos vengamos con el rechazo desmedido a toda realidad –en fin-, al conocimiento que nos aparte del paraíso terrenal que contagia esta calma, esta lujuriosa llanura que obtura la sensación aérea y volátil que asociamos inconscientemente, y de consuno, con la evasión física o intelectual.

Aquí no vale el anhelo de volar. La intensa gravedad de los rostros, de los gestos, de las sonrisas, de las miradas, comulga con la fuerza irresistible que la llanura trae hacia nosotros, esta tierra etérea de marrones casi grises, esta ciudad que frente al río se vuelve ceniza. Y está claro que mucha gente viene aquí y se enamora de esta Circe hasta el fin de sus días. Algún día valdría la pena hablar de ello…

Habíaexpresado,unos días antes de la calamidad, que el Bañado Norte, un barrio que está hacia la costa del río, iba a inundarse –producto de la acción de la crecida del río más las lluvias y todo eso- y que deberíamos empezar a temer evacuados. Nadie me dio artículo. Como no soy un experto, empecé a temer que mis argumentos fueran infundados. Pensé: el juicio que (yo) pueda formular sobre temas climatológicos, meteorológicos –es justicia decirlo- es de mucha menor prosapia que el saber que los epistemólogos tradicionales denominan conocimiento vulgar.

También pensé: de análogo modo sucede con el juicio que pueda hacer sobre el difuso e intrincado sector temático de las calamidades, que – digo ahora - convocan a un conjunto de expertos o idóneos que no sabemos quienes son y porqué saben lo que saben. Pero suponemos que están pensando en qué puede suceder cuando los signos visibles de una posible –y muy acuciante- calamidad se avecinan. Mas tras las copiosas lluvias de los primeros días de marzo, que dejaron un saldo de 2000 evacuados (cifra oficial), todos habitantes de viviendas situadas hacia la costa citadina del Río Paraná, todas personas de escasos recursos, indigentes, parados, beneficiarios de planes, en fin, los excluidos, los olvidados de siempre, no podemos imaginar qué pensaron estos expertos que imaginamos que saben lo que hacen y porqué lo hacen o porqué no hacen lo que no hacen.

Los olvidados lo son por nosotros, los que nos planteamos dudas acerca de la acción oficial, de su racionalidad y eficacia; nosotros debemos asumir también la responsabilidad de este Perogrullo que esconde la verdad. Porque no basta culpar difusamente a la “sociedad” o al “Estado” o a los “gobernantes” de la falta de previsión y la extendida indiferencia combinada con una endémica situación de pobreza y marginalidad que se quiere tapar con slogans populistas y frente a la cual no hay respuesta institucional de fondo. Debemos empezar a sentirnos responsables por los demás; quizá sea el modo de conjurar a esta Circe que nos vuelve esclavos de esta –nuestra- hipocondría natural a la cual Paco Madariaga supo dar expresión poética en magníficos versos.

Daro Esquivel

Tags: inundados

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Sobre mí

Mi nombre es Daro Esquivel. Me dedico al ejercicio de la abogacía en Corrientes, Argentina. No sólo ejerzo la profesión, sino que además soy profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste (Jefe de Trabajos prácticos de la Cátedra de Filosofía del Derecho del Dr. Meabe). Concebí este blog como un espacio de debate sobre Derecho, pero también sobre música, cine y otros intereses. Sean bienvenidos. Creative Commons License
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